sábado, 1 de febrero de 2014

ROBERTO GONZÁLEZ, violinista y profesor de la Guildhall School de Londres

 
 
BREVE BIOGRAFÍA DE ROBERTO GONZÁLEZ
 
“Roberto González es un maravilloso violinista con brillantes instintos musicales. Su interpretación de mi Chacona para violín y orquesta y de mi Sonata para violín y piano fue impresionante. Su amor por su arte es evidente en cada frase que toca, y estoy encantado de poder respaldarle”. (John Corigliano, compositor americano ganador de un premio Oscar de la Academia y un premio Pulitzer)

Con solo veinticinco años, Roberto González-Monjas se está consolidando como una interesante figura del panorama musical internacional, especializándose en el ámbito orquestal, la educación y la música de cámara.

Su principal cometido profesional es el de concertino del Musikkollegium Winterthur (Suiza) y de las Orquestas Sinfónica y de Cámara del Festival de Verbier. Además, es principal concertino invitado de la Orquesta de la Accademia Nazionale di Santa Cecilia en Roma, y colabora habitualmente con las Orquestas Sinfónicas de Galicia y Barcelona, Les Musiciens du Louvre Grenoble, y la Bayerische Kammerphilharmonie.

La educación y los proyectos sociales se han convertido en una parte importante de su actividad musical. En Septiembre de 2013 Roberto fue nombrado Profesor de Violín en la Guildhall School of Music & Drama de Londres. Además, es Director Artístico adjunto de la Academia Filarmónica de Medellín y participa en los proyectos educativos del Festival de Verbier.
                                                            
En el ámbito de la música de cámara, es primer violín del Winterthurer Streichquartett y se ha presentado en concierto con artistas como Janine Jansen, Lukas Hagen, Ana Chumachenco, Alessandro Carbonare, Tsuyoshi Tsutsumi, Wenn-Sin Yang, Wolfgang Boettcher, Wofgang Redik, Kit Armstrong, Thomas Riebl y Christian Zacharias. También ha colaborado con los compositores John Corigliano, Lera Auerbach y Fazil Say.

Ha tenido la oportunidad de colaborar como solista con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, la Orquesta Freixenet del Encuentro de Música y Academia de Santander, la Orquesta Sinfónica de la Universidad Mozarteum de Salzburgo, Symphony in C de Philadelphia y la Orquesta Filarmónica de Medellín, dirigido por los maestros Alejandro Posada, Peter Csaba, Rossen Milanov y Trevor Pinnock.

Nacido en Valladolid en 1988, Roberto comenzó a estudiar violín con Stefan Zabek, Krzysztof Wisniewski y Violeta Zabek. Tras un intenso período de formación con Serguei Fatkulin, cursó estudios de máster en la Universidad Mozarteum de Salzburgo con Igor Ozim, y en la Guildhall School of Music & Drama de Londres con David Takeno. Además, se ha enriquecido enormemente gracias al contacto musical que ha tenido con artistas como John Corigliano, Reinhard Goebel, Ana Chumachenco, Leonidas Kavakos, Christian Tetzlaff, Nikolaj Znaider, Zakhar Bron, Franz Welser-Möst, Charles Dutoit, Rainer Schmidt y Ferenc Rados.
 
Roberto toca un violín construido en 2011 por Stephan von Baehr.

ENTREVISTA
La noticia saltó a los medios hace no mucho tiempo, el jovencísimo violinista español, con pinta de niño en las fotos, Roberto González Monjas, sería profesor de la Guildhall School de Londres. Como eso, de ninguna manera, es normal y menos tratándose de una persona tan joven y española, nos llamó poderosamente la atención.
La Guildhall School of Music and Drama de Londres acababa de hacer público el nombramiento del español Roberto González-Monjas (Valladolid, 1988) como profesor de violín, puesto al que se incorporó en septiembre de 2013. Es, desde luego, uno de los profesionales más jóvenes que han sido elegidos para un cargo semejante, y también se trata del primer profesor de violín español en la prestigiosa institución. Roberto González-Monjas estudió en los conservatorios Profesional de Música de Valladolid y Superior de Salamanca, así como en la Universidad Mozarteum de Salzburgo y la Guildhall School, con los profesores Stefan Zabek, Serguéi Fatkulin, Ígor Ózim y David Takeno.
 
 
 
Y bien… ahora que le he tratado, aunque de forma “virtual”, aprecio en él que es una persona perfeccionista, a quién le gusta matizar lo que debe o no debe de aparecer sobre él, diplomático, amable, absolutamente responsable y seguramente, por todo lo que nos cuenta, debe de ser un poquito hiperactivo ¡madre mía la cantidad de cosas que hace, ha hecho y tiene en perspectiva!. Me canso solo de pensarlo, pero él parece encantado.
 
Roberto, enhorabuena, todavía estamos a tiempo de felicitarte por tu cargo… ¿Qué tal están siendo los primeros meses como profesor en esta increíble institución?.
 
Muchas gracias por tus palabras, Ana, aprovecho para saludarte a ti y a todos tus lectores. Como te puedes imaginar, ¡me siento totalmente ilusionado con mi nuevo trabajo en la Guildhall School! Estoy tomándome el primer año como un período de adaptación muy necesario: formar mi propia clase es algo que quiero hacer progresivamente, ya que me parece importante encontrar un equilibrio entre mis conciertos y la enseñanza. Como yo suelo decir, no me gustaría ser el profesor ausente, ni el violinista sin conciertos. Por tanto ahora comienza un proceso que va a durar varios años, en el que voy a ir aumentando uno a uno el número de alumnos, a la vez que compensando el ritmo de mis conciertos de forma responsable. Es una ecuación difícil, pero no imposible.
 
Supongo que, de alguna manera, habrá sido una sorpresa incluso para la gente de la Guildhall School, que hayan elegido a un chico tan joven y ESPAÑOL…

Honestamente, creo que mucha más gente se ha sorprendido por mi edad que por mi nacionalidad, y es entendible; al fin y al cabo, todos estamos acostumbrados a asociar la palabra “profesor” con alguien de una cierta edad y experiencia. Últimamente, sin embargo, estamos asistiendo a un cambio generacional en la música (directores de orquesta, solistas, músicos de orquesta…), y es razonable pensar que también en la pedagogía los jóvenes necesitamos una oportunidad para empezar.
 
Imagino que te gusta la enseñanza… porque no a todos los músicos, ni solistas, les gusta enseñar… quiero decir que para la pedagogía hay que tener una especie de vocación…


Tienes mucha razón. Desde hace ya bastantes años me he sentido atraído por la enseñanza, quizás por los modelos tan estimulantes con los que he convivido desde muy temprana edad: mis padres (mi madre es profesora universitaria, mi padre historiador de la fotografía; los dos divulgadores dedicados a compartir su conocimiento con los demás) y los pedagogos con los que he estudiado el violín (Sergei Fatkulin, Igor Ozim, Ana Chumachenco, David Takeno… respetados mundialmente por su contribución a la enseñanza musical). De ellos puedo decir que tienen un denominador común: en primer lugar, son auténticos “sabios”, con un conocimiento que realmente no conoce límites. En segundo lugar, son seres humanos de un valor extraordinario, tienen la capacidad de ser empáticos, y consiguen dotar a sus alumnos de herramientas con las que trabajar sin cercenar su individualidad en el proceso, sacando lo mejor de cada uno. Esa intuición que todos ellos tienen, y que les permite adaptarse, casi camaleónicamente, a cada estudiante, me parece fascinante y es el modelo que intento seguir cuando trabajo con mis alumnos.
 
¿Te ha llamado mucha gente importante para felicitarte, notas que quieren conocerte para ver cómo es EL NUEVO?
 
La verdad es que el nombramiento ha suscitado interés y estoy recibiendo un considerable número de solicitudes de alumnos a los que les gustaría dar clases conmigo. Intento enfocar la situación con mucha responsabilidad y tranquilidad, ya que por encima de la cantidad de alumnos me interesa ofrecer a cada uno de ellos el tiempo y la calidad pedagógica que se merecen.
 
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Qué responsabilidad la tuya a partir de ahora, no te vas a quitar la etiqueta de “PROFESOR DE…”.
 
¡Pobres alumnos! (Risas). Bromas aparte, nunca he creído en profesores que insisten en poner su “sello personal” por encima de las motivaciones e intereses de sus estudiantes. Seamos francos, tengo veinticinco años y mi carrera en el mundo de la pedagogía es incipiente. La única postura que puedo y quiero adoptar es la ser de ayuda a mis alumnos, cuidarlos y ofrecerles nuevos retos y objetivos por los que luchar. Si consigo que se desarrollen, disfruten con lo que hacen y se apasionen por aprender más, me sentiré muy orgulloso.
 
Cuéntanos algo sobre tu vida… Naciste en Valladolid y cómo es tu familia ¿son músicos, tu afición es algo que surgió de forma espontánea, ibas a conciertos cuando eras niño o qué?.
 
 
Como ya he mencionado, mis padres no son músicos, pero los dos tienen una gran sensibilidad por la música. Desde que nací la música estaba presente en mi vida diaria y, de forma natural, se convirtió en un lenguaje que muy pronto comencé a explorar por medio de un violín, con solo cuatro añitos. Creo que haber crecido así, rodeado de música pero sin la presión que algunos niños experimentan, permitió que mi curiosidad musical se desarrollara primero, y luego viniera todo lo demás. Me siento muy afortunado de que ese crecimiento fuera tan natural.
 

Roberto, tu sabes lo difícil que es sobresalir como español en la música clásica, la de prejuicios que hay que soportar y complicaciones, incluso en el propio país… “Dinos algo que nos anime, por favor”.
 
Si te digo la verdad, Ana, tengo la sensación de que el famoso prejuicio de “ser español” está dejando de existir en el mundo cultural internacional, y especialmente en la música clásica. Ya no solo hablo de personas como Jesús López-Cobos, que han hecho de su larga vida una carrera internacional, sino de brillantes músicos de orquesta (Joaquín Riquelme, Lucas Macías, Miriam Pastor, Ramón Ortega…), cuartetos como el Casals y el Quiroga, solistas como Leticia Moreno y Pablo Ferrández, directores como Guillermo García-Calvo, Pablo Heras-Casado, Pablo González… Todos ellos son admirados y queridos dentro y fuera de España y a mí, personalmente, me inspiran y me parecen el mejor ejemplo y modelo a seguir para todos los que quieran hacerse un hueco en el mundo de la música.
 

Yo se que hay mucha gente, españoles, que se presentan a la Guildhall todos los años… ¿cuántos alumnos, si es que lo sabes, hay, que sean españoles?.
 
¡La Guildhall está llena de españoles! Si bien no te sé decir un número exacto, puedo aventurar que el promedio será de unos 30 por año, que es una cantidad muy relevante para una escuela internacional. Además, este no es un caso aislado: las otras grandes escuelas londinenses, así como la mayoría de los centros musicales europeos han experimentado un gran crecimiento de alumnos españoles en los últimos años.
 
Además de tener talento y estudiar mucho ¿qué hay que hacer para sobresalir o situarse en esto de la música y a nivel europeo?... hay mucha gente que tiene talento pero no siempre es suficiente…
 
Para decirte la verdad, no creo que haya una “fórmula mágica”. La música es, como los deportes, una profesión de excelencia, y requiere grandes dosis de perseverancia y autoexigencia. No solo se trata de estudiar y de tener talento… también hay que tener habilidades sociales, saber afrontar retos, aprovechar oportunidades, aprender y reaccionar a la velocidad de la luz, ser flexible y dúctil, tener la mente abierta, estar preparado para introducir cambios drásticos en tu vida, y creer en lo que haces y en cómo lo haces. Hace un tiempo leía un artículo en el que el autor decía que los músicos de hoy en día tienen que ser “Intérpretes Reflexivos”, es decir, personas que, gracias a la experiencia diaria en el campo musical, son capaces de extraer conclusiones y aplicarlas inmediatamente, mejorando sus habilidades en un proceso que no tiene fin. Me parece una idea excelente y que define muy bien el proceso de aprendizaje permanente en el que nos encontramos.
 
 Roberto González dirigiendo y como solista con la Academia Filarmónica de Medellín en 2013
 
Y, después de esto, qué… ¿tenías compromisos, conciertos ya firmados y vas a poder seguir con ellos?... ¿has tenido que suspender algo?.
Al contrario. Como te comentaba antes, estoy tomándome estos primeros años como una transición, en la que quiero cuidar de mis conciertos y seguir adquiriendo experiencia como concertino, que es mi actividad principal, así como en otros campos como la música de cámara o en actuaciones como solista. Paso una gran parte del tiempo en Winterthur (Suiza), donde soy concertino de una maravillosa orquesta de cámara llamada Musikkollegium Winterthur. A esto se suman conciertos con la Orquesta Santa Cecilia de Roma, Musiciens du Louvre en Grenoble, Sinfónica de Galicia… y mi trabajo en Medellín.
 
¿Puedes contarnos algo más sobre el proyecto que mencionas en Medellín?
 
El proyecto en el que estoy trabajando es la Academia Filarmónica de Medellín, cuyo objetivo es crear un contexto educativo en el que jóvenes colombianos puedan beneficiarse de educación musical de primer nivel, con acceso a becas, nuevas experiencias musicales, colaboraciones con instituciones de renombre (New World Symphony de Miami, Festival de Verbier)… Es una institución relativamente joven, pero que está teniendo un crecimiento exponencial. Mi trabajo como director artístico adjunto es muy variado: clases instrumentales, música de cámara, talleres de repertorio orquestal, planificación artística… y mi parte favorita, que son los conciertos que hago como concertino/director de la orquesta de estudiantes. Los resultados que me encuentro cada vez que viajo a Medellín son sorprendentes, emotivos, y evidencian la pasión, energía y filosofía de superación que tienen nuestros estudiantes. Estoy muy orgulloso del rumbo que están tomando.
 
¿Desde qué edad estás fuera de casa?. Tengo entendido que saliste muy jovencito…
 
Desde los 18, que es cuando salí de Valladolid para estudiar en Salamanca. La verdad es que fue un paso intermedio muy razonable, a escasas dos horas de casa. Después fui a Salzburgo, donde pasé tres años extraordinarios; y la última etapa de mis estudios la realicé en Londres.
 
¿Qué piensa tu familia de tu actividad?.
 
Siempre repito que mis padres y yo formamos un equipo: en todo momento me he sentido apoyado y estimulado por ellos, y creo que nunca podré agradecerles suficientemente la cantidad de tiempo, energía y recursos que generosamente me han dedicado, día tras día, para ver realizado mi sueño de ser violinista. Me siento muy afortunado por todo ello.
 
Como intérprete ¿Qué te gustaría tocar, sí o sí, sea pronto o no tan pronto?. ¿Tienes algún repertorio favorito, algún compositor favorito?.
 
La pregunta del compositor favorito es siempre la más difícil, ¡hay tanta buena música! Cada vez creo más firmemente que la belleza de una pieza no reside tanto en la primera impresión que nos causa, sino especialmente en el descubrimiento de su profundidad, de sus significados, desde los detalles más pequeños hasta la estructura que la sostiene. No se trata tanto de que una obra nos guste o no, sino de que, como intérpretes, tenemos la responsabilidad de tratar cada pieza que tocamos con devoción y amor. Y sí, digo amor, porque solo cuando amamos una pieza podemos despojarnos de prejuicios, ideas preconcebidas, egos y otras barreras que no tienen nada que ver con hacer música; si ponemos nuestra convicción, nuestra honestidad y todo nuestro conocimiento al servicio de cada nota, solo entonces podremos decir que hemos hecho verdadera justicia musical a un compositor. Y puedo asegurar que el público, incluso si no está versado en lenguaje musical, siente si el músico ama y cree en la obra que está interpretando.
 
Strauss - 'Una Vida de Héroe', solos de concertino. Orquesta Sinfónica del Festival de Verbier, 
y nada menos que con Neeme Järvi
 
 
Dicho todo esto, y contestando a la primera pregunta, tengo una especial fascinación por obras que, siendo de una calidad extraordinaria, son muy desconocidas: por ejemplo el primer concierto para violín de Karol Szymanowski, la sonata para violín y piano de Ferruccio Busoni, o las “Sonatas del Rosario” de Biber. Además, me gusta mucho el mundo sonoro de compositores contemporáneos como Richard Dubugnon, John Corigliano, Anders Hillborg, Esa-Pekka Salonen y Magnus Lindberg.
 
¿No estás yendo muy deprisa? ¿eres muy ambicioso?.
 
La verdad es que no tengo la sensación de ir muy deprisa, es más, los últimos pasos profesionales que he dado están siendo muy meditados, siempre teniendo como prioridad establecer un equilibrio entre mi vida profesional y personal. Me considero una persona con aspiraciones, sin duda, pero soy muy consciente de que la ambición desmedida suele concentrarse en resultados inmediatos, pasando por alto valores fundamentales. Para mi tiene mucha más importancia disfrutar de lo que hago, e intentar hacerlo de la mejor manera posible, que recorrer el mundo buscando prestigio.
 
¿Cómo ves desde tu situación personal, la de los miles de músicos, de jóvenes españoles con talento y músicos que están ahí… luchando?.
 La veo muy cercana, ya que todos tenemos que luchar a diario. Por aprender más, para conseguir un trabajo, para que nos escuchen, para que nuestra música tenga un significado especial… es un proceso necesario, que nos transforma y nos hace más fuertes, mejores profesionales. No tiene que darnos miedo, sino animarnos a seguir con nuestra búsqueda personal.
 
¿Te planteas para el futuro hacer algo por la música en España?, ¿o lo das por algo perdido?.
De hecho no es algo que me plantee, sino que es ya una realidad. A la hora de planificar mi temporada, busco siempre dedicar una parte de mis proyectos a España: mantengo una gran amistad y colaboración estable con la Orquesta Sinfónica de Galicia y su Orquesta Joven, fui concertino de la Sinfónica de Barcelona, voy a comenzar una relación a largo plazo como Artista en Residencia de la Sinfónica de Castilla y León… y, en general, estoy abierto a cualquier proyecto en el que pueda aportar algo al país que me dio las primeras oportunidades importantes en mi vida musical. Y diré más: no solo se trata de ser agradecido, sino de ser responsable. Creo que en los últimos años muchos jóvenes músicos hemos entendido que, si todos nos marchamos y volvemos la espalda a nuestro país, si no hacemos algo por mejorar lo que hay, por hacer entender a los gobiernos que la cultura no es prescindible, la situación musical en España siempre tendrá ciertas trabas. Te doy un ejemplo: en los últimos meses varios amigos, a los que considero extraordinarios músicos, han comenzado a enseñar en Conservatorios Superiores españoles (Ana Valderrama en Atocha, Fernando Arias y André Cebrián en Zaragoza, Alejandro Bustamante en Salamanca). No sabes lo feliz que me hace pensar que las próximas generaciones de alumnos en estos centros vayan a tener la oportunidad de aprender con gente tan brillante, responsable y capaz. ¡Este es el futuro que queremos!
 
Le noto entusiasmado, transmite energía todo lo que nos dice, energía y coherencia.
 
A nivel de concertista de violín ¿cuál ha sido tu mejor concierto?.
 
¡Otra pregunta imposible! (Risas). No soy capaz de quedarme con uno solo: la primera vez que toqué el Concierto de Bruch con la Sinfónica de Castilla y León, Séptima de Bruckner en el Musikverein de Viena con la Joven Orquesta Gustav Mahler, Quinteto de Schubert con Janine Jansen, los conciertos con mis alumnos de la Academia Filarmónica de Medellín, la Tercera de Schumann con Gustavo Dudamel… ¡y tantos otros! Son momentos llenos de connotaciones personales, que me traen muy gratos recuerdos.
 
Londres es increíble… tengo algunos de mis representados que quieren ir a vivir allí y por supuesto hacer un Master y tal…
 
Totalmente de acuerdo, es una ciudad fascinante y tiene una vida cultural absolutamente imparable, infinidad de museos, orquestas, salas de conciertos, restaurantes… He de decir que el ritmo que conlleva es a veces agobiante, y el hecho de que en la ciudad vivan ocho millones de personas no facilita las cosas a la hora de utilizar transportes, o buscar una vivienda. Sin embargo, en Londres siempre pasan cosas interesantes y novedosas, y merece la pena estar allí para experimentarlas de primera mano.

 


Además de Londres, conoces bien Salzburgo porque estudiaste allí, ¿Encuentras alguna diferencia en la forma de vivir la música entre el Reino y Unido y Austria?.

 
¡Son dos mundos totalmente diferentes!, Salzburgo es una ciudad en la que la tradición y los métodos pedagógicos son un valor en alza, y donde el contexto musical es muy serio, casi ceremonial. Estudiar música es casi un privilegio; a la vez, Austria cuida mucho de sus estudiantes: ofrece estudios de alta especialización por precios mínimos, y se ocupa de que haya una riquísima variedad de actividades y programas de estudio.

 

Londres, en cambio, es una ciudad en la que todo está mucho menos institucionalizado: si quieres hacer cosas, tienes que preguntar, insistir, unirte a grupos, luchar por subvenciones… Al principio es más difícil, pero es cierto que, a medio plazo, es una excelente preparación para el mundo real.

 
Todos en España creemos que, hace falta mucho dinero para poder estudiar A FONDO, y en condiciones de máximo rendimiento, un instrumento…¿Cómo ves esto?.

 
Me parece que es la verdad. El estudio continuado de un instrumento, como dices tú, a fondo, requiere una gran cantidad de recursos económicos: clases individuales, matrículas, instrumentos, partituras, viajes, audiciones, conciertos, formación extracurricular…¡Todo cuesta dinero!. Últimamente da dolor de corazón ver la situación de becas en España: durante tiempos de crisis, la educación debería de ser la inversión fundamental de un país. Lamentablemente ni el Gobierno, ni muchas instituciones parecen pensar así. Yo, que he sido muy privilegiado habiendo podido disfrutar de becas de la Fundación Caja Madrid y de La Caixa, sé de primera mano lo importante que una beca puede ser para tu formación y futuro profesional.

 
¿Cómo está la política de becas en La Guildhall?.

 
La Guildhall tiene un programa de becas activo, que cubre la totalidad, o una parte relevante del precio de la matrícula de una gran cantidad de estudiantes. Sin embargo, las instituciones culturales inglesas están pasando por un momento muy complicado, ya que las subvenciones públicas destinadas a ellas, solo cubren una ínfima parte del presupuesto total. En nuestro caso, tenemos una red de mecenas que asegura apoyo económico a los estudiantes; aún así, yo siempre aconsejo a los nuevos estudiantes que busquen becas y ayuda monetaria externa, para asegurar que, no solo pueden pagar sus estudios, sino su vida en Londres, que es muy costosa.

 
¿Qué otras cosas te gusta hacer en tu vida cotidiana?.

 
¡El único problema de mi vida cotidiana es que no tengo demasiado tiempo libre!. Mis prioridades son muy básicas, pero no por ello menos importantes: mi pareja, mis amigos, me apasiona la cocina, le dedico algo de tiempo a la natación, que es el deporte con el que me siento más cómodo, y si encuentro algún hueco en el que no esté preparando partituras, intento no perder el hábito de leer libros. Como la mayor parte del tiempo estoy viajando, lo que me hace más feliz últimamente es poder estar en la misma ciudad más de dos semanas, sin maletas ni aviones.
 
Muchas gracias Roberto, has sido muy amable, esperamos verte pronto tocando en España, y como suelo hacer a veces y ya que me has dicho lo que te gusta en la música... aquí va un pequeño detalle... Este hermoso concierto núm. 1 para violín y orquesta del gran Szymanowski y la gran Janine Jansen con la que has tenido la suerte de trabajar. Un abrazo.

 
 
 
La violinista Janine Jansen y el concierto nº. 1 de Karol Szymanowski
 

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