domingo, 15 de diciembre de 2013

MUY A FONDO CON EL COMPOSITOR JORGE GRUNDMAN


fotógrafo: Sergio Cabanillas

BIOGRAFÍA

Jorge Grundman comenzó su formación musical cuando tenía 12 años y escribió su primera composición con 14 y sus estudios de solfeo, piano y coro en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con Carmen Ledesma y con el profesor Joaquín Soriano. Obtuvo un Master en Creación Musical e interpretación en la Universidad Rey Juan Carlos y en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid; Licenciado en Ciencias e historia de la música en la Universidad de la Rioja;  Ingeniería de Sonido e Imagen en la Universidad Politécnica de Madrid y Licenciado en informática por la Universidad Pontificia de Comillas. Ha recibido clases magistrales de Jesús López Cobos y José Luis Temes y del maestro Navarro Lara.



Como musicólogo, Grundman ha llevado a cabo una gran difusión de la música contemporánea y ha estrenado obras en España compuestas por Vladimir Martynov, Michael Hurd, Gerald Finzi, Astor Piazzolla, Marjan Mozetich o Giovanni Sollima, entre otros. Es co-fundador del Non Profit Music Chamber Orchestra, junto con el violinista Ara Malikian. Ha colaborado en grabaciones de estreno mundial de obras de Ernesto y Rodolfo Halffter y Julián Bautista con la Orquesta de Extremadura y su conductor Jesús Amigo; como también en la difusión y redescubrimiento de la obra del compositor bohemio Adalbert Gyrowetz (1763-1850) o del difunto compositor Robert Kahn (1865-1951) con el trío clásico de B3. Grundman es también profesor en la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid desde 1987, donde enseña temas relacionados con la acústica arquitectónica, sonido, sistemas de ingeniería de sonido o producción en el grado de sonido e imagen - ingeniería técnica Telecommunicating de sonido.

Ha realizado más de diecisiete grabaciones desde 1981 y trabajado en proyectos en cine y televisión, tanto en España como en el extranjero. Sus trabajos han sido realizados y emitidos principalmente en los Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido, Japón, Brasil y España. Grundman ha ganado premios como los premios del narciso de los Estados Unidos en 2005 y la NAR 2004 como "Mejor Album Instrumental contemporáneo" por su trabajo "Somos el pasado próximo, cuidar de él". Su música ha sido grabada por Warner Music, Virgin Records, RCA y otros sellos discográficos independientes, pero ahora se publica principalmente por la Non Profit Music Foundation. Entre los intérpretes de sus obras se encuentran prestigiosos solistas como Brodsky Quartet, Ara Malikian, Daniel del Pino, Susana Cordón, Jirí Bárta, Albert Guinovart, Antoni Comas, Trío Arbós, Inés Moraleda, trío clásico B3, Renée Rezneck o Blau Kamara Quartet, The Winchester orquesta de San José, Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador, Orquesta de Cámara de España o Non Profit Music Chamber Orchestra y han sido estrenadas en salas como el Auditorio Nacional de Música de Madrid, Teatro Nacional de Brasilia, Trinity Catedral de California, West Valley College Theater o Iglesia La Dolorosa de Quito.

En abril de 2011 Grundman  por encargo del XVII Festival Internacional de Música de Toledo, escribe su sonata para flauta y piano llamada "Warhol en primavera", que se estrenó con gran éxito en este Festival. Su sonata para violín y piano, "lo que inspira a los poetas", dedicada al compositor Marjan Mozetich, se emite en muchas emisoras norteamericanas, convirtiéndose en una de las piezas del siglo XXI español contemporáneo más escuchadas en los Estados Unidos. En 2011, el pianista y compositor Nikolai Kapustin acepta la dedicación del trabajo de Grundman  "Un paseo a través de la adolescencia" para violín, violonchelo y piano. La pieza se estrena ese mismo año en Toledo por Daniel del Pino, Roman Patocka y Jirí Bárta y ha sido grabada recientemente para Play it Again, última grabación por el Arbós Trío.

Como decía, desde 1985 Jorge Grundman es docente en la Facultad de Telecomunicaciones como  Ingeniero en la Universidad Politécnica de Madrid. donde da clase de Sistemas de Audio, Audio producción y postproducción. Jorge Grundman es un investigador acústico que ha publicado en varios Congresos Internacionales de acústica y ha sido miembro de la Audio Engineering Society (AES). Ha patentado dos Audiómetros por ordenador y publicado varios libros como "sistemas MIDI: dispositivos, especificaciones y sincronización" o "Estudio de campo de sonido mediante ordenador". Ha participado en la traducción al español del famoso libro "Principios de Audio Digital" Polhman.
Tenía la intención de añadir una lista de sus composiciones pero creo que sería demasiado largo y prefiero que los propios lectores busquen en la web del compositor. Una web muy interesante, por otra parte. www.grundman.org

The Toughest Decisión of God
ENTREVISTA AL COMPOSITOR JORGE GRUNDMAN

En los últimos meses, me he preguntado ¿Porqué no conocía yo antes a este gran compositor?... Y como quiero que eso no le pase a demasiada gente, sino que, desde ya mismo se le conozca muchísimo (si es posible) al menos aquí en España, dónde él vive, me propongo entrevistarle.  Y el caso es que, me sonaba mucho su nombre…  Mucho, pero no sabía porqué, ahora ya sí… Jorge formó parte de la famosa Movida Madrileña… con grupos pop en los que él fue músico/teclista y cantante… Y no se cómo voy a llevar a cabo toda la tarea de dar una idea aproximada de todo lo que éste hombre ha hecho en la música, que es mucho… Tendré que ir despacio y tratando de no saltarme etapas o momentos.

Y también va a ser una tarea muy difícil entrevistar a alguien con un mundo interior tan profundo, tan rico, como el de Jorge. Espero no dar una imagen superficial o vana de él o de su obra porque no es mi pretensión y porque, desde luego, él no se lo merece.

¡He oído tantas veces su Resurrección de Cristo!... O algunas otras de sus obras, ¡me he emocionado tanto con ellas!, que no se si seré capaz de plasmar todos esos sentimientos en una mera entrevista que siempre es algo efímero y poco profundo y mucho menos cuando no estás directamente con él ahí al lado, no le ves la expresión o las dudas al responder, sino que te limitas a escribir y enviar una serie de preguntas tratando de ser respetuosa e incisiva a un tiempo.

No, no va a ser fácil para mi “acertar” con Jorge Grundman, reconozco que siento algo de temor… Pero no porque él sea alguien que te produce ese temor, porque aparentemente es la persona más educada, más considerada y más dulce incluso, que te puedes encontrar (al menos esa es la impresión que he sacado en estos meses desde que conozco su obra y me he podido comunicar alguna vez con él). Pido perdón por anticipado a él y a mis miles de lectores.

Jorge, en la presentación que haces de ti mismo, ¿”pides humildemente perdón por (supuestamente) no aportar nada nuevo a la música”? EXPLÍCALO POR FAVOR.

 Generalmente, y hablando de la música contemporánea, se citan siempre las ideas de Adorno sobre la decadencia de la tonalidad. Como si todo ya estuviese escrito. Y aquellos que han abrazado estas disquisiciones opinan que si no hay nada nuevo en la música que escribes, no tiene interés alguno porque no aporta nada. De este modo, si alguien se acerca a mi música y observa mi año de nacimiento, pensará que se trata de música innovadora, alejada de la tonalidad y que requerirá de un esfuerzo intelectual para su entendimiento. En este sentido, como si se tratase del aviso que se encuentra en un paquete de cigarrillos, creí conveniente que en el primer disco que está dedicado por entero a obras mías apareciese un comentario de descargo de responsabilidad para el oyente. Algo así como, no hay nada nuevo en su interior, sólo música. Sí de esa. De esa que todo el mundo entiende sin necesidad de información adicional. Y cuando escribo música, espero que el oyente se emocione del mismo modo que yo lo hago en la intimidad y ante la página en blanco. Y para ello utilizo la música como un lenguaje vehicular para lo que quiero transmitir. En otras palabras, intento hablar el mismo idioma que el oyente, con el fin de lograr que el mensaje llegue de la forma más directa y más clara posible. Y como este procedimiento hace ya muchos años que no se sigue o no se considera o no se valora, creí acertado pedir perdón humildemente. Y no es supuestamente pedir perdón, es que no se hacerlo de otra manera. Cada uno es como es. Igual si hubiese sido de otra forma, no habría escrito estas obras. Pero como eso nunca se sabe…

¿Será por eso que tengo la impresión de que eres la persona más sencilla y más dulce del mundo?, ¿Es humildad, timidez, ambas cosas o qué?

Bueno, lo de sencillez, timidez o humildad son rasgos que creo que deben aplicar otros  a una persona y no ser calificativos que yo deba usar para un autorretrato o una autodefinición. Si me preguntas, yo creo que soy una persona normal. Trabajadora. Pero normal. No creo que haga nada que esté por encima de lo que otros hacen. Ni tampoco creo que me deba avergonzar de ello. Otra cosa es que me guste el público…y no me suele gustar. Es más, lo paso mal. Siempre me ha ocurrido.

Veo tus fotos y una de ellas, la que te muestra más en primer plano, te saca mirando hacia abajo (no es la única imagen tuya que he visto, mirando al suelo) ¿Te da vergüenza salir en las fotos o algo de lo que conlleva tu profesión?. ¿La exposición de sentimientos?.

¡Vaya!  No me había dado cuenta. Sergio Cabanillas me hizo muchas fotos. Pero sí, no llevo bien enfrentarme al público. Tengo bastante pánico escénico. Pero no sólo como intérprete, hecho que me alejó de los escenarios (la última vez que me subí a uno a interpretar una obra mía fue en el año 2004 en el Auditorio de Barañáin), sino como escritor de música, lo paso muy mal en los estrenos. Francamente mal. No me canso de insistir a los intérpretes que no me hagan salir a saludar. No es que tenga miedo a los tomates. Sino que me gustaría pasar desapercibido.

Te defines como “escritor de música”, no como compositor… ¿y eso? ¿Cuál es para ti la diferencia y porqué dices que “no era tu intención”?

Si simplificamos, se puede escribir música básicamente de dos formas. Una en cuanto a la forma y otra en cuanto al fondo. Obviamente, se pueden mezclar ambas, pero no me refiero a eso. Un ejemplo en cuanto a la forma es realizar una fuga a cuatro voces. O, como a veces se hace desde la vanguardia, realizar una composición algorítmica. La forma, en este caso, la proporciona el algoritmo. Pero si escribes pensando en el fondo, en lo que quieres comunicar, en lo que pretendes que se entienda, entonces la forma se adapta por las necesidades del fondo. Yo quiero transmitir una idea que produzca un estado emocional utilizando un lenguaje universal y para ello utilizo en el lenguaje la melodía como descriptora del fondo. Es una manera de hacer las cosas diferente de lo habitual en la profesión de compositor. Y en muchas ocasiones debes saltarte las reglas escritas y no escritas para llegar a esa conexión entre el oyente y el intérprete. Es decir, sería algo así como escribir sin signos de puntuación en reflejo de como fluyen los pensamientos. Pero es que no se hacerlo de otra forma. Y quizá si supiese, haría otras cosas ¿mejores? Cuando menos, diferentes. Pero como me encuentro a gusto escribiendo de esta forma que no es académica, que no sigue una tendencia o que no copia o pretende basarse en artilugios o en el más difícil todavía, o que no pretende demostrar que soy un buen compositor para decirle al mundo ¡Mira lo que hecho!, es por lo que creo que no soy compositor, sino alguien que escribe música. Sencillamente eso. Contar una historia a través de la música. Otra cosa es que no crea que la música deba progresar. Nada más lejos de mi intención. Simplemente me veo incapaz de ayudar con mis obras a ese progreso.

Dices que “tú no escribes para compositores”… entiendo que “escribes para un gran público” para mí por ejemplo, que no tengo conocimientos musicales y a quién tu música emociona y mucho…

Con perdón, no quiero parecer prepotente ni impertinente, pero no escribo ni para compositores ni para el público. Es que escribo para mí. Insisto en que no quiero que se malinterprete como prepotencia. Escribo para mí como forma de expresión o terapia interna. Porque la búsqueda de la emoción es como una droga que me tiene atrapado. No escribo para compositores, porque no puedo decirles nada. Qué más quisiera. Es que no sé qué decirles ya que nada de lo que hago puede considerarse nuevo. Pero tampoco hago una obra pensando en el público como tal. Es más, ya digo que me da miedo pensar en el público siempre. Ni me gusta interpretar ni me gusta asistir a los estrenos, porque de veras que lo paso muy mal. Cuando escribo música y la comparto, estoy dejando que gente extraña lea las páginas de un diario íntimo. De cómo veo una determinada situación inventada por mí. Y si la gente se emociona, es que ha llegado el mensaje que había escrito. Ese es el mejor reconocimiento que alguien puede tener, si es que lo busca. Significa que hablamos el mismo lenguaje y nos emocionamos con lo mismo. El problema, entonces, es ser accesible. Si todo el mundo entiende lo que escribes, y accede a ese diario íntimo, todo el mundo sabe todo de ti. Y ya no hay trampa ni cartón. Y todo el mundo puede opinar. Y eso te hace estar expuesto a la crítica mucho más que si fueses un compositor de vanguardia. Pero yo prefiero verlo como alguien que comparte su vida y que no pretende imponer su criterio.

Fotógrafo: Sergio Cabanillas

Ya se que, seguro que no te gusta pero… ¿Habría una definición para tu música? ¿Sería una especie de “neoclasicismo” o qué? He leído que no estás de acuerdo con la afirmación de Verdi: “mira hacia el pasado y verás el futuro” o algo así… y también que puede coexistir o que coexiste en tu música la investigación, lo nuevo con lo de siempre…

Sí creo que hay una etiqueta para lo que escribo: música. Simplemente eso. Ahora bien, en el mundo que se crea tras Schönberg yo he buscado un término para este tipo de música. Y aunque el concepto no es mío, el término es consonante. Pero no digo consonante por su acepción armónica. Que puede que suene bien o no. Sino consonante porque pone en consonancia al escritor de música, al intérprete y al oyente. Los pone al mismo nivel. Se escribe la música que el intérprete entiende a la primera y así se lo transmite a la audiencia. Si te gusta una obra, pues bien. Y si otra obra no dice nada, pues también. Pero no hay ningún tipo de elucubraciones alrededor de la misma que tengan que valorarse y que indiquen que como el oyente no está preparado o no tiene formación, no es capaz de asimilarla o que necesita de un esfuerzo intelectual.

Suelo poner este ejemplo: si Beethoven no hubiese escrito su “”Pastoral”, que está claro que no es su sinfonía más importante, y alguien la presentase hoy en  día ¿no tendríamos derecho a emocionarnos porque no aporta nada nuevo? Y quien la escucha por vez primera, aunque haya escuchado miles de otras músicas, ¿no tiene derecho a disfrutarla? Es posible, entonces, que por escribir música en un estilo que recuerde a los de antes, parezca algo nuevo para muchos. A eso es parte de lo que se refería Verdi, pero yo no. Yo lo que defiendo es que también quien escribe de esta forma tiene derecho a poder compartir sus obras. Voy a poner dos ejemplos de música contemporánea consonante.  ¿Qué tal Vakhtang Kakhidze, con quien me escribo? Este es su concierto para piano en un solo movimiento. En la escala de Do Mayor. Hay que ser un genio para escribir así. Con una escala de Do: http://youtu.be/c3R8hfKqatc Pues me vanaglorio de haber conseguido que su obra Moon Dances fuese estrenada en España por la excelente violonchelista Beate Altenburg: http://youtu.be/b7EfPLMJ8IU ¿Y que tal si hablamos de Georgs Pelecis, con quién también me escribo? Pues otro concierto para piano en un solo movimiento y Do Mayor: http://youtu.be/c-aaa9btCCc Y ¿por qué no Pavel Karmanov, por cierto también me escribo con él, y a quien pretendo estrenar en España en cuanto pueda? Aquí está su Intermezzo para Piano y Orquesta: http://youtu.be/PyGZCEnusGs Y esta música que se hace hoy en día, que se escribe hoy en día y que nunca antes se había escrito, es a la que llamo consonante. Y ahora que ves que no estoy sólo en esto, es por lo que te agradezco de corazón que traigas a tus lectores mis palabras y mi obra. Pero no sólo la mía, el público tiene derecho saber que aunque no se programe en nuestro país, existe esta música. Aunque aquí tampoco soy único. No hay que salir de nuestro país. Seguramente conoces Guinovart, Albert Guinovart, con quien también me escribo y esta es su Sonata para Piano: http://youtu.be/pEORwRvRaqw Bueno, pues esta es la etiqueta clasificatoria para los que escribimos de esta forma: Música Contemporánea Consonante. ¡Ah! He añadido contemporánea… ¡Es que aún estamos vivos!

Y no presumo de escribirme con ellos. Al revés, es para mí un honor que me acepten. Qué alguien que no es capaz de transmitir las emociones que ellos consiguen, sea aceptado por ellos como si tuviese el mismo nivel… Bueno, para mí es un orgullo. Pero es mucho mayor el disfrute y la emoción que tiene cualquier oyente al escuchar estas obras.

También dices que “escribes música para contar historias”… ¿Primero es la historia y luego va la música?... ¿Cuál es el proceso?
Pues sí. En mi caso, sí. Aunque no del todo. A veces, primero es algo que aparece en tu estado de ánimo: una melodía o una idea rítmica. O a veces, como en “The Resurrection of Christ”, es lo que quieres contar. Pero la base de mi escritura es siempre la misma. Hago una inmersión imaginada en la historia. Como si de un viaje en el tiempo se tratase, o estuviese viviendo ese momento. Si consigo acercarme lo suficiente desde mi interior a esa historia, algo que me hace desconectar de la realidad varios instantes, como si de un trance se tratase, me transmite entonces el estado de ánimo con el que dejo que fluya el mismo en forma de notas. Es decir, si se trata de sufrimiento, es ese sufrimiento el que pretendo notar. El resto, es como si fuese la  música programática de dicho momento. Pero con el lenguaje consonante del que he hablado antes. Así que sí. Primero es la historia, en la mayoría de los casos, y luego, la música. Ahora bien, una vez que tengo ya el material, viene la parte de “oficio”, la de escribir con mi estilo e intentando que la emoción experimentada no se diluya en el proceso.

Adivino que tu presencia en redes, YouTube, etc. en la última etapa, es reciente… ¿No consideras importante la difusión a través de las modernas redes de comunicación, te da lo mismo o…?. Quiero decir que, para cualquiera ahora mismo es realmente de vital importancia estar en las redes, promocionarse de la mejor forma posible pero hacerlo… Pero en ti es como si tuvieras un cierto pudor en hacerlo.

Por reciente entiendo mi canal de YouTube, creado hace seis meses ¡Pero en Facebook llevo desde el 2012! Eso... ¿No es mucho? Bueno vale. Sí creo que es importante. Pero tienes que tener tiempo para mantenerlo, o la gente se aburre. Aunque también hay quien se pone nervioso si lo actualizas continuamente. Y encontrar ese equilibrio es difícil. Y sí, me da bastante pudor estar continuamente actualizando las noticias que llegan sobre mis obras. Pero sé que hay gente interesada y es más, recibo ciertas regañinas si no lo hago.
God's Sketches
No, estar en Facebook desde 2012 no es mucho je, je, je. Has tenido toda esa formación tan completa a nivel universitario: Master en creación Musical e interpretación en la Universidad Rey Juan Carlos y el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, has estudiado nada menos que con Joaquín Soriano; Licenciado en Ciencias y la historia de la música en la Universidad de la Rioja; Sonido e imagen en la Universidad Politécnica de Madrid y Diplomado en informática en la Universidad Pontificia de Comillas, incluso estudios de canto. ¿Tanto te gusta estudiar? ¿Eres el eterno estudiante?  EXPLÍCAME, POR FAVOR, PORQUÉ HAS TENIDO TANTA NECESIDAD DE FORMARTE…

Al estar en la universidad dando clases, todo se pega… Bueno no estudié con Joaquín Soriano, sino en su cátedra con la que un día fue mi profesora Carmen Ledesma. Por lo tanto, había que examinarse ante él, ya que era parte del tribunal. Pero ella marcó algo muy importante en mi vida. Quizás siga en esto de la música por ella. Como mis padres no querían que fuese músico de profesión, cuando tuve que dejar de estudiar piano al coincidir con mi entrada en la universidad como estudiante, un año más tarde y cuando ya no tenía contacto con ella, me llamó por teléfono a casa y me dijo: “…si hay algo de lo que estoy segura en mis años de dedicación a la música es que si hay alguien que no tiene que dejarlo, ese eres tú. Jorge, no dejes nunca la música. Por favor, no la dejes nunca…”. Como si tratase de una marca al fuego, se me ha quedado grabado en la memoria. ¿Por qué me llamó cuando ya no era su alumno? ¿Por qué me llamó si ni siquiera era un buen alumno como pianista? ¿Tendría que ver que en el primer año de piano le regalé mi primera obra (hoy perdida), un lied, a un compañero del conservatorio que estudiaba canto? Entonces me preguntó que cómo había armonizado la obra, y yo le dije “¿armo..qué?”. Estaba en segundo de solfeo y primero de piano. Y recuerdo que le comenté, bueno estuve buscando que notas expresaban mejor la poesía de Machado con la melodía que había escrito. Dos años más tarde le presenté un boceto de lo que yo quería que se convirtiese en un pequeño concierto de piano y hoy es el quinteto “La Decisión más Difícil de Dios” dedicada al pianista y amigo Daniel del Pino. Y en esa llamada de teléfono, Carmen Ledesma, me dijo: “Tienes que acabar esa obra”. Pero por las vueltas que da la vida he pasado muchos tipos de música y no me veía con la fuerza y el conocimiento necesario para abordarla. Y siempre he pensado, cuanto más te formes, mejor lo harás. Y la acabé el año pasado. Aunque gran parte de culpa también la tiene mi mujer, que desde que me oía tocarla en casa y cuando éramos novios, no ha hecho otra cosa que pedirme que la acabase. Pero como digo, no me veía capaz de hacerlo. Aunque tampoco de escribir un oratorio. Y menos en latín. Ahora ya sí. Y todo lo que he estudiado está relacionado con la música. La ingeniería de Sonido e Imagen, por el sonido y la tecnología imbricada directamente con la música. La informática, por las nuevas tecnologías que siempre he aplicado a la creación musical, no en vano he sido uno de los beta-testers del software de edición de partituras Sibelius todos estos años. Musicología me ha ayudado a buscar y entender toda esa música consonante que deseo compartir. Y el máster me ha introducido en la investigación de la mano de Álvaro Zaldívar, Antonio Narejos y Vicente Calvo con quienes estoy realizando mi tesis doctoral sobre la humanización de la interpretación virtual. En palabras llanas, cómo hacer que un ordenador pueda llegar a interpretar Chopin sin hacer el ridículo.

Pero, y esto ya es sorprendente, formaste parte de la Movida Madrileña… Con grupos como Farenheit 451 (que a mi me gustaba mucho) o también Trópico de Cáncer… ¿Qué queda de aquel joven que cantaba cosas como Mañana sí lloverá o Yo lo intentaría una vez mas, que fue número uno en las listas de éxitos en España?... O, mejor dicho, ¿Cómo se pasa de esas ligeras y alegres composiciones a las profundas de ahora?... ¿Cuál es el proceso que te ha llevado a este cambio? ¿O La Movida era algo más profundo de lo que se quiso ver en ella?

Se pasa creciendo…, pero también teniendo ganas de compartir lo que haces o lo que escribes con otras personas. ¡Ah! Ya no canto nada bien. Antes tampoco, ejem…,  aunque lo que queda es ese espíritu joven que tiene siempre algo que decir y no puede parar de hacerlo. Creo que he evolucionado y le debo mucho a todos aquellos que han formado parte de mi vida y se han encontrado con mi música como Ara Malikian, Daniel del Pino o Susana Cordón. Primero, como es lógico, tenían un cierto temor a interpretar algo contemporáneo. Luego…, me pidieron más. Incluso Ara me animó a proyectar mi música fuera de España y a escribir al Brodsky Quartet, cuarteto al que seguro que le encantaría mi música…. Y de esas lluvias, como se suele decir, vienen estos lodos. La Movida no era nada profunda. Bueno, yo la viví superficialmente. Sólo quería ensayar y tocar. Y así estábamos más de ocho horas al día. Luego decían que tocábamos muy bien y que estábamos muy por encima del nivel de los otros grupos. Que lo nuestro era muy elaborado…Pero todos queríamos decir algo. Y aunque algunos vendían más imagen que música, nosotros teníamos la ilusión de vender sólo música. Pero el negocio de la música es muy diferente del de la utopía y el de la ilusión. Y eso me apartó. Y como la música te acompaña a todas partes, siempre he estado con ella desde la intimidad.

Soledad, nostalgia, calma, serenidad, compasión, emoción, tormenta, lluvia, todo eso te inspiró la figura del compositor canadiense Marjan Mozetich en la hermosa Sonata “Lo que inspira lo poesía”…¿Por qué?, ¿Quién fue o quién es Marjan Mozetich?. HABLAMÉ DEL PORQUÉ DE ESTA SONATA Y DE QUIÉN ES MOZETICH, POR FAVOR.

Jorge y Daniel del Pino
Fotógrafo: Sergio Cabanillas
Marjan es el compositor canadiense más programado en la actualidad. Y con quien también me escribo y él me ha dado muchos ánimos siempre, incluso en los momentos más difíciles. Y ¿cómo describir la obra de este compositor con palabras? Mejor escuchar algo de ella. Sus Postales desde el Cielo son un ejemplo de lo que evoca a la poesía: http://music.cbc.ca/#/play/artist/Marjan-Mozetich/POSTCARDS-FROM-THE-SKYUNFOLDING-SKY Cuando Ara, Daniel y yo pensamos en un disco para violín y piano que contase al mundo que la música contemporánea puede ser consonante, Marjan estuvo siempre en él desde el principio con su Desire at Twilight y siempre ha estado en otros proyectos con los que he colaborado no sólo con Ara, cuando hicimos su Fantasia…sul un linguaggio perduto, sino con el Trío Arbós con sus  Scales from Joy and Sorrow, o en la presentación del fantástico cuarteto de cuerda Habemus Quartet con su Lament in the Trampled Garden. Así que alguien que también me aceptó como igual desde el principio y quien se interesa por lo que hago, por cómo sigo, y que me estimula a crear y alguien que escribe música como si fuese poesía, fue el destinatario de una obra mía y que tenía que rendirle homenaje. Y le encantó. Y a mí más.

El cuarteto para cuerda: “Surviving a Son’s Suicide” es una extraordinaria, emotiva, conmovedora, incluso trágica pieza musical… sobre la que debería de preguntarte si está basada en un caso real, personal (ahora se que no, ¡menos mal!) o tal y como tú dices: contando historias con la música, pensaste en una situación como ésta, tan trágica y trataste de ponerle música. EXPLÍCAME PORQUÉ DEL TÍTULO Y EN QUÉ ESTÁ BASADA.
La obra surgió por la llamada del compositor y amigo Joan Valent quien me dijo que le habían propuesto escribir un cuarteto de cuerda que iba a interpretarse en Brasilia, pero que le resultaba imposible cumplir con el compromiso al estar escribiendo otra obra en esos momentos y que había pensado en mí para hacerlo. Cosa que le agradecí y le pregunté para cuando estaba previsto dicho estreno. Me respondió que el mes siguiente, pero que al cuarteto de cuerda la gustaría tener la obra antes para ensayarla. Al tener tan poco tiempo, pensé en algo que pudiese transmitir una fuerte carga de emoción y que seguro serviría de fuente de inspiración y me imaginé el suicidio de un hijo ante la incomprensión de sus padres. Estos se separan tras el trágico desaparecer de su hijo, pero con el paso del tiempo se reencuentran y vuelven los recuerdos sobre éste, pero ya con las heridas cicatrizadas. Las fotos de su niñez, el recuerdo de su adolescencia o su habitación tal cual la dejó son las escenas que dibuja el cuarteto de cuerda a lo largo de casi veinte minutos. En el primer movimiento son los violines los encargados de establecer el diálogo entre los padres. En el segundo movimiento y más complicado de crear, la idea era representar los pasos equivocados que damos en la adolescencia pero que luego convertimos en algo nuestro que forja nuestra personalidad. Cómo hacer que algo medido parezca a destiempo y que algo a destiempo parezca a tiempo, es un desafío para los intérpretes. El tercer movimiento es una mirada a su habitación tras muchos años de ausencia y en el que cada objeto cuenta una historia que enlaza con el siguiente que la vista encuentra. Y cada melodía que cada objeto representa empieza con el mismo inicio de la anterior pero cuenta una historia diferente. No pretende ser una historia trágica. Sino sobre el reencuentro tras una tragedia. Algo que devuelva la esperanza. Por eso intenté que fuese emotiva.

Bellísima tu “Surviving…” triste y nostálgica “What inspires poetry” Sonata para violín y piano.  Divertida y un poco nostálgica también, alegre, con un sonido muy novedoso pero nada difícil de entender o de apreciar, digamos que por cualquier tipo de público, sorprendente en general “On Blondes and Detectives”…. Y no se cómo definir esa irrepetible, alucinante “The Resurrection of Christ”… si como “experiencia trascendental” como “algo mágico”, como “una inspiración casi divina”…. ¿Por qué tantas referencias religiosas o místicas en tu música?... No solo en la Resurrección de Cristo, sino también en la pieza llamada “God’s Sketches”…increíble, como increíbles son las interpretaciones que de tus obras hace esa maravilla que es Susana Cordón (a la que vamos a entrevistar próximamente)… ¿Cómo diste con ella? ¿Ya os conocíais, hiciste una especie de casting, la viste en alguna de sus actuaciones y te quedaste, como me pasó a mi, colgado con su voz?. POR FAVOR, HABLAME DEL PORQUÉ DE TUS REFERENCIAS A DIOS Y A LO RELIGIOSO Y TAMBIÉN QUÉ TE MOTIVÓ (SI LO RECUERDAS) O QUÉ VIVENCIAS TENÍAS CUANDO COMPUSISTE ALGUNAS DE TUS OBRAS. HABLAME DE SUSANA, QUE ME INTERESA MUCHO, ME PARECE INCREIBLE.

Yo sí creo. Soy católico. Sí creo que hay un Dios que nos ha creado. No con sotana blanca ni barba desaliñada, ni pelos alborozados al viento, ni que transmite temor, ni que necesita ser adorado. No sé el por qué, pero sí estoy seguro que está detrás de todos nosotros. No detrás de lo que ocurre, sino siendo consciente de lo que somos y lo que hacemos. Al contrario que lo que opina Stephen Hawking, y mientras no demuestre lo contrario, todo apunta a la existencia de Dios. En mi caso no es cuestión de fé. Lo he vivido. Sé que otros no. Pero yo sí. Y no sé por qué. No hay nada, por incomprensible o mágico que pueda parecernos, digo que no hay nada que ocurra en este mundo si no es por una causa que lo origina. Las hojas no se mueven si no sopla el viento. Y cuando con el razonamiento llegamos al inicio de todo, tuvo que haber una causa. Y esa causa, la tuvo que realizar algo o alguien. Ese o eso es Dios. Yo prefiero ese. O mejor dicho ESE. Y si alguien ha podido crear el universo, siendo como es para nosotros infinito, ¿cómo no va ser capaz de estar detrás de todos nosotros? Otra cosa es la religión que abracemos. Y otra cosa es que practiques esa religión. O que sigas los dictados de quienes la interpretan. Yo le rindo homenaje cada vez que escribo una obra. Siempre está dedicada a Él por darme la inspiración y luego a mi mujer, Mar, por el tiempo que le he robado al no estar juntos mientras la escribo, ya que sólo se vive una vez, al menos de esta forma.

La Resurrección de Cristo fue varias veces un reto compuesto en dos semanas. Era un reto porque quería abordar una programación conjunta con Las Siete Últimas Palabras de Cristo en la Cruz en la versión con soprano que realizó José Peris Lacasa sobre el cuarteto de cuerda de Haydn. Primero la muerte y luego la resurrección. Una un día y otra al otro. Y tenía que estar a la altura de su trabajo. Le pedí permiso y le mostré lo que escribía para ver si era posible que me hiciese el honor de estar junto a él en una programación conjunta. Finalmente no pudimos llevar a cabo este proyecto que a los dos juntos nos hubiera gustado por la falta de financiación, pero la obra se estrenó y se ha representado magistralmente en varias ocasiones por Susana Cordón y Habemus Quartet. Y también fue un reto porque la idea era respetar al 100% el evangelio. Y dotar de la visión emotiva y subjetiva al mismo. Algo que le falta al evangelio. Y algo que los apóstoles cuidaron al máximo fue precisamente la objetividad desde la lejanía de quien relata lo acontecido, lo que da verosimilitud al relato de los hechos. Era un reto, adicionalmente, porque quería que fuese en latín. Tal cual conocemos muchas obras religiosas. También fue un reto porque era una obra en un solo movimiento y debía tener continuidad. Pero es que además, era un reto mantener la atención del oyente durante casi una hora oyendo cantar en latín. Es decir, en una lengua que la mayoría desconocemos o no practicamos desde hace muchísimos años. Y, finalmente, era un reto para la voz. Porque aborda todos los tipos de canto lírico, desde la salmodia eclesiástica a la coloratura. Por lo tanto, la labor de la soprano era fundamental e imprescindible. Y cuando Brodsky Quartet tuvo conocimiento de que había hecho una nueva obra para cuarteto y encima que era continuación de la de Haydn, han querido grabarla con Susana para el sello británico Chandos y verá la luz en Mayo del 2014. Aunque no sé si se venderá en nuestro país.

He tenido mucha suerte de conocer a Susana Cordón. Mucha no. Muchísima. Otra vez tengo que estar agradecido a Ara Malikian. Fue en el año 2008 cuando estuvimos trabajando en un disco monográfico sobre obras acerca de las cuatro estaciones. Allí estaban seleccionadas las de Piazzolla y las de Valent pero otra no acababa de convencer a Ara. Y faltaba una y yo me encontraba pensando en una elegía para soprano, violín, piano y orquesta de cuerda en memoria de Javier Terés, un amigo de la adolescencia que falleció repentinamente. Así que le dije que seguiríamos buscando. Ara me pidió que la transformase en una obra sobre las estaciones y pensé en el luto durante un año de una viuda que pierde a su ser querido y que pide tener derecho a una segunda oportunidad. Tenía que llenar la obra de tristeza,  pero también de esperanza. Así surgieron Four Sad Seasons Over Madrid. Y hacía falta una soprano. Ara pensó en dos inicialmente por si una no podía, pero rápidamente se decidió por Susana y de hecho no contactamos nunca con la otra. Ni siquiera lo intentamos. Te va a encantar me dijo. A lo que yo pregunté: ¿pero va a querer cantar una obra mía? ¿Si no me conoce…? Yo la llamo, fueron sus palabras. Tras el miedo inicial de Susana por cantar una obra contemporánea de un compositor que no conocía y en inglés, pronto pasó al entusiasmo y me pidió, medio en broma medio en serio que le escribiese una obra, y ella que pensaba que igual no le hacía mucho caso, se encontró con Los Bocetos de Dios (God’s Sketches) que interpretó y grabó con Brodsky Quartet. A partir de ahí, trabajamos sobre una rima de Bécquer la XXIII y luego vino A Mortuis Resurgere:The Resurrection of Christ. Y ahora vamos a trabajar en otra obra de la que aún no puedo decir nada, pero que creo que va a marcar un hito muy importante en la carrera de los dos.

¿Escribes también las letras de tus temas? o, si no es así, ¿quién te las escribe?

En el caso de Four Sad Seasons Over Madrid y God’s Sketches fui yo quien las escribió. Y son historias creadas e imaginadas por mí. En el caso de XXIII fue un tal Gustavo Adolfo y en The Resurrection of Christ un santo: San Juan. La verdad es que no me quejo de los colaboradores que he tenido…

 ¿Hay hueco ahora mismo para el tipo de composición que tú haces? Me explico, aunque no se cómo definir tu música, es evidente que no es de la llamada “contemporánea”… Tiene su propia personalidad pero no es ni atonal ni nada parecido… Pero desde fuera pareciera que ahora lo que toca componer y salvo que sea para el cine, es la música mal llamada “contemporánea” (digo mal llamada porque creo que contemporáneo debería de ser todo lo que se compone en ésta época, no solo un estilo concreto)… ¿Hay hueco…?

 Bueno…yo creo que la música es como el agua. Siempre encuentra su hueco. Otra cosa es quien hace uso de las etiquetas para embotellarla... Estoy convencido de utilizar Música Contemporánea Consonante para describir aquello que ahora no se sabe cómo etiquetar, pero que en realidad es música. Simplemente música. Música que pone en consonancia al creador, al intérprete y a la audiencia. Pero también he de reconocer que aquellos que practican lo contemporáneo entendido como la acepción más extendida de la composición, me han aceptado como uno más. Como uno que utiliza otro tipo de lenguaje y que tiene perfecta cabida entre ellos. Y para mí es un honor presumir de ser miembro de Asociación Madrileña de Compositores Contemporáneos. Y les estoy muy agradecido por haberme aceptado como miembro. Así le escribí a Sebastian Mariné. Es un orgullo llegar a estar en la misma asociación que Antón García Abril, Tomás Marco, Luis de Pablo, Cristóbal Halffter, Marisa Manchado, Consuelo Díez o José Zárate, por no citar a todos los que conozco, o he oído alguna obra suya o los restantes miembros que si lo son, lo son porque lo han demostrado. Digamos que soy de las últimas incorporaciones de la AMCC.

¿Eres más conocido fuera de España que aquí? ¿En qué países se ha difundido tú música y cuál es tu experiencia en ellos?

Pues yo creo que en España no soy conocido. Soy más conocido en Estados Unidos y Canadá. De hecho he tenido la suerte de ser la portada de la prestigiosa revista estadounidense Fanfare Magazine gracias al apoyo incondicional de Joel Fleger, su editor y enamorado de mi música. Y fue en la portada de Fanfare Magazine donde apareció la definición “Jorge Grundman: the composer who lets your feelings flow”. Algo así como el compositor que hace que fluyan tus emociones. Lo cierto es que mucha gente dice eso de la música que escribo. Cada cierto tiempo programan en las radios norteamericanas y canadienses obras mías y más generalmente mi sonata para violín y piano. Mi música se ha escuchado o interpretado y que yo sepa en Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Brasil, Reino Unido y Francia. Unas veces por la radio, otra con intérpretes e incluso una con ballet. Y ahora estoy ilusionado con el estreno en Suiza  el 10 de Enero de mi obra "The Toughest Decision of God” con Daniel del Pino al piano y Lyonel Schmit y Christoph Brueggemann con los violines, David Quiggle a la viola, y Viturin Doring con el violonchelo. Mi experiencia personal fuera de España sólo ha sido la de Londres con Renée Fleming con mi obra para piano In The Still of the Night y lo pasé tan mal como siempre, a pesar de que Renée hizo una interpretación magistral. Y encima fui hasta allí a pasarlo mal. Si obviamos esto, la obra se ha interpretado ya muchas veces e incluso se ha estrenado en España este pasado 5 de diciembre en las manos de Ignacio Tomer.

 Oyendo tu música, incluso viendo tus fotos, gesto serio y profundo como trascendental, leyendo tus comentarios tan poco frívolos, ni una broma (creo que he visto una foto tuya en la que sonríes), uno piensa en ESE MUNDO INTERIOR SUPUESTAMENTE PROFUNDO QUE DEBES DE TENER… y me pregunto… ¿Cuándo sales a la calle, ves la televisión y ves la frivolidad, la superficialidad de éste mundo nuestro y en países como España (aunque lamentablemente ahora con tanta penuria, algo habrá cambiado), qué piensas, hay todavía un sitio para lo trascendental y lo profundo?

 Si supieses lo bromista que soy y lo poco trascendental que me siento…Bromas aparte, la relación entre la cultura y nuestro país es…bueno es inexistente. Falta desde los inicios. Desde los primeros años de colegio. Soy de los que opinan que todo el mundo debería saber tocar al menos un instrumento o cantar o bailar, aunque sea mal. Y haber actuado en público, lo que les dará y abrirá las puertas del mundo en cualquier profesión. Suena grandilocuente. Pero lo es. Se aprende a trabajar en equipo. A disfrutar y a perder la vergüenza. Aunque se pase mal por dentro. Ninguno de los partidos políticos que hemos tenido desde la transición (yo nací en la dictablanda – última etapa de la dictadura) ha estado a la altura de lo que la cultura ha demandado. Un ejemplo abochornante de cerca de 30 años de actualidad: hay que pagar un impuesto más alto por poder escuchar en un disco La Pasión Según San Mateo de Johann Sebastian Bach que por leer las memorias recién publicadas de Belén Esteban o de José María Aznar o de Felipe González o la última novela de Pérez Reverte … Concretamente un IVA del 21%. Si esto no abochorna…No estoy hablando de contenidos ni de la valía de los autores: acceder a la cultura universal es un derecho y no debería tener impuesto alguno. Punto. ¡Ah! El mismo impuesto que para comprar un iPhone…

 Tienes un tema sobre la adolescencia: “A Walk across Adolescence”, muy bonito, realmente precioso… sencillo pero emotivo, ¿porqué sobre la adolescencia?... No hay demasiados compositores, ni de antes ni de ahora, que dediquen su música a éste asunto. ¿Lo dedicaste a alguien?... (ME ENCANTA EL TEMA).

Concierto Sentido 2º. mov.

Es la otra obra rescatada de mi juventud por la llamada de Carmen Ledesma. La primera fue esta. La segunda el quinteto. Está dedicado al compositor ucraniano Nikolai Kapustin con quien tuve oportunidad de escribirme para agradecerle el que nos dejase grabar varias obras suyas como primera grabación mundial. Por eso tiene un toque ligeramente jazz. Aunque obviamente no le llego a la altura de los zapatos. ¿Sabes que me dijo? Que se sentía muy mayor para componer pero que cuando escuchó esta obra y la Sonata para Flauta y Piano “Warhol in Springtime” que también le dediqué, le entraron ganas de volver a componer. ¡Y lo ha hecho! Cuando llegas a una edad y echas una mirada hacia atrás en el tiempo suele venir la sonrisa acompañada de la nostalgia por los años pasados y lo que entonces nunca ocurrió y deseabas entonces que ocurriera. Y mientras uno se autocompadece vuelve lentamente a la realidad. A lo que toca vivir. Todo el mundo y al menos una vez en su vida se da un paseo así por la adolescencia. De eso va la obra.

 ¿Hay alguna pretensión especial al componer?, ¿necesitas un ambiente determinado? O ¿qué momentos son ideales para componer?... Me refiero a si tienes alguna rareza como componer de madrugada o algo así.

Yo no tengo otra intención que la de sentirme bien. Es como una droga. Lo necesito. Como también necesito emocionarme. No hay hora para ello. Cuanto más pueda, mejor. Pero también me saturo. Me exige un esfuerzo muy grande la inmersión en la historia que deseo contar. Y, a veces, también lo paso mal. Porque no llego a ese estado. Y si yo no llego, mi obra tampoco. Eso seguro.

 Y sí, es cierto que casi todas tus obras tienen un deje de nostalgia, tristeza, melancolía… característico, una personalidad propia que ¿supongo refleja tu propio carácter?...

Es posible que haya de todo eso un poco. Pero no hay de eso simplemente en mi vida. Al menos, siempre intento contagiar de alegría y euforia a todos aquellos con quienes me embarco en un proyecto.

Jorge… ¿Eres feliz?

¿Se puede ser feliz en un mundo como este? ¿Y tras el tifón de Filipinas…? ¿Y con la pobreza que se ha instalado en nuestro país? ¿Y con los inmigrantes que piensan que venir aquí es garantía de un futuro mejor? ¿Y con el hambre en el mundo? ¿Y con las leyes tan injustas que tenemos que siempre se olvidan de las víctimas…? ¿Y…? Bueno…, se puede ser feliz si uno se convierte un poco en egoísta y mira para otro lado pensando aquello de que uno sólo no puede cambiar el mundo. Pues no. Se puede y sí…, entonces, no soy feliz. Otra cosa es que soy divertido y pretendo que la gente alrededor mío se contagie de sonrisas. No ser feliz no es estar triste. Estar triste no es antónimo de sonreír. Debería ser obligatorio sonreír todos los días de la vida. Se contagia un optimismo que hace que quieras cambiarlo todo. ¿Se puede llenar la música con esperanza? Eso siempre lo intento. La nostalgia no es buena compañera, tiende a que abandones tus obligaciones y que te enamores del pesimismo. Pero en su justa medida es la enemiga número uno de la falta de esperanza. Sí como dicen todo tiempo pasado fue mejor..., ¡pues hagamos que el presente se convierta en un mejor pasado para el futuro que nos espera! De hecho, y utilizando el título de un disco con obras mías que se publicó en Estados Unidos, somos el próximo pasado. Debemos cuidar de él. Se lo debemos a las próximas generaciones. Es así como se cambia el mundo. Cambiando el presente, no malgastando el tiempo imaginando el futuro.

 ¿Qué proyectos tienes para llevar a cabo a corto plazo y qué te gustaría poder hacer de cara al futuro?

Tengo varias obras retrasadas y pedidas pero que no se me han olvidado. Una para acordeón y orquesta de cuerda que me pidió Anne Landa y que nunca se me ha olvidado, pero sobre la que he ido y venido en varias ocasiones y se me está resistiendo. Aunque cada vez menos. Espero darle una grata sorpresa. Otra para cuarteto de laúd que ya estoy acabando basada en La Resurrección de Cristo. Otra que tengo pendiente es para contrabajo. Las rimas de Bécquer para dos cantantes, piano, arpa y flauta – ya tengo varias escritas y cuando digo cantantes ya se sabe que hablo de Susana…Y una especial con Susana de la que aún no puedo hablar…pero me muero de ganas por empezarla.

Y es que, Susana da mucho juego con su espléndida voz. Se que has grabado un CD recientemente, cuéntame algo, por favor… ¿Ha salido ya? ¿Quién ha participado en su grabación?

Pues verás, se han grabado dos recientemente. Uno es con Brodsky Quartet y Susana Cordón en A Mortuis Resurgere: The Resurrection of Christ (que es el título íntegro de la obra – De entre los muertos: La Resurrección de Cristo) y el otro son obras para violín y piano de la mano de Vicente Cueva y Daniel del Pino que aún está en edición. El primero verá la luz en Mayo de 2014 por el sello londinense Chandos Records. El segundo cuando se termine del todo y aún no sé en qué fecha se editará. Pero será el año que viene también. En principio tiene el nombre clave de W Sonates, porque son sonatas para violín y piano y todas comienzan con W en el título: What Inspires Poetry, Warhol in Springtime y White Sonate: The Child Who Never Wanted to Grow. Y una propina que se llama Why? Alguno se preguntará por lo de los títulos en inglés, pero es que me programan en la radio de allí…y no de aquí. Bueno, alguna vez también. No me quejo. Pero allí como son más, parecen eso. Parecen más…

 ¿Quieres añadir o quitar algo de la entrevista?

Pues quisiera decir que nunca me habían preguntado cosas personales acerca del personaje que hay detrás de las obras que escribe. Y eso ha sido muy difícil de contar. Pero ya está hecho. Y quiero aprovechar para agradecerte el tiempo que me has dedicado y que dedicas a difundir mi humilde música. Vamos, las historias que cuento. Muchas gracias, de veras.

 Sé que entre tus clases y todo lo demás, ha tenido que ser complicado contestar por escrito a todo este testamento, por eso quiero agradecerte profundamente tu amabilidad y la facilidad que me has dado desde que contacté contigo. Un fuerte abrazo, Jorge, me gusta muchísimo tu música y poder compartirla con “el mundo entero”. Te deseo lo mejor y me gustaría, un día de estos poder tomarme un café contigo, si no tienes inconveniente. Muchas gracias y ¡FELIZ NAVIDAD!.

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