domingo, 22 de junio de 2014

ENTREVISTA A FONDO AL LUTHIER ESPAÑOL, JOSÉ Mª. LOZANO





Me llamó la atención cuando entrevisté al violinista Vicente Cueva, que me hablara con tanto empeño de alguien de quién no tenía ninguna referencia anterior y de una profesión poco conocida por mí, el luthier José Mª. Lozano. Le pregunté quién era y me habló de él con entusiasmo y eso me llevó a querer entrevistarle.

Sentí curiosidad, me puse en contacto con él, nos vimos personalmente en la Sala Clamores (ya veréis la cantidad de cosas que ha hecho este hombre y en qué campos tan distintos) y me pareció una persona exquisita, con varias profesiones y muy exigente consigo mismo. Un hombre muy serio en sus planteamientos pero muy simpático en el trato personal.

Vi su magnífica web y me di cuenta del mimo, del extremo detalle, del buen gusto que se puede apreciar en ésta web, también leyéndola de que estaba frente a una persona especial, que no solo era un gran luthier, sino mucho más que eso. Por eso, saliéndome de mi costumbre de poner primero la biografía, he querido poner primero mi comentario y a continuación su biografía, extraordinaria y única.


El gran chelista Dimitar Furnadjiev, tocando un chelo creado por José Mª. Lozano. 


BIOGRAFÍA.

José María Lozano nace en la ciudad gallega de Ourense (España). Estudia Psicología en la Universidad Complutense de Madrid. Al mismo tiempo, desarrolla una intensa actividad como guitarrista, compositor, y cantante de música folk americana, bluegrass y, posteriormente, de jazz acústico. Desde 1976 a 1983 compagina la actividad de diseñador de moda infantil con la de publicidad.

Tras estudiar la construcción de la guitarra clásica española con el Maestro Evelio Domínguez en Madrid, aprende los fundamentos técnicos de la restauración con el Maestro Nash Mondragón de San Francisco (USA), primer alumno del afamado restaurador Hans Weisshaar de Los Angeles. En 1985 comienza a trabajar en Madrid como lutier profesional, abriendo al público un estudio de construcción y restauración de violines, violas y violonchelos. Durante la primera década trabaja, también, en la restauración y puesta a punto de contrabajos.

Entre 1990 y 1996, profundiza en la técnica  constructiva de violines, violas y violonchelos de la mano del gran Maestro lutier Pier Angelo Balzarini  de  Cremona  (Italia).  Sus  instrumentos  han  sido  elogiados  por concertistas  internacionales tan reputados como Tabea Zimmermann, Janos Starker, Ivry Gitlis, Arto Noras, Atar Arad, Boris Pergamenschikow, Michael Strauss, Tokio Quartet, Asier Polo, Nicolaj Zneider, Dimitar  Furnadjiev, Víctor Martín, etc. José María Lozano ha realizado diferentes restauraciones en importantes instrumentos históricos: Stradivari, Guarneri del Jesú, Montagnana, Guadagnini, familia Guarneri, familia Gagliano, Ruggeri, Rogeri, Storioni, Tononi, Teckler, Vuillaume, Lupot, Contreras, Guillamí, etc. Ha trabajado para concertistas como Zahar Bron, Lorand Fenives, Mauricio Fuks, Mikhail khomitzer, Boris Pergamenshikov, Mithail Ovrutsky, Dimitar  Furnadjeiev, Uto Hugi, Victor Martín, Cristine Waleska, Natalia Gutman, José Luis García Asensio, Nicolaj Zneider, Asier Polo, Santiago Juan, Agustín León Ara etc. 

Así mismo, desarrolla una importante actividad pedagógica impartiendo asesoramiento y cursos privados de perfeccionamiento para maestros  lutiers. Contribuye en la formación de más de cuarenta alumnos de diversas nacionalidades: Barbara Mayer, Gijsbert G. van Ziel, Viola Zisson, Florian Geirthner, Isabel Wilbaux, Máximo Trueba, Medea Weber, Katia Louis, Patricia Barbieux, Stephan Blondet, Oreste Zanardo, Emanuel Lardi, Massimo Mura, Andrea Fiorini, Michele Ferrari, Andrea Bononi, Matteo Pontiggia, Paolo Virgoletti, Michele Dobner, Sergio Scaramelli, Marco Nolli, Elio Severgnini , etc.

En el año 2000, José María Lozano participa como miembro del jurado en el Concurso Internacional de Construcción de Guitarra Clásica “Maestro  J. Rodrigo” de Aranjuez (España).  Ha llevado a cabo la tasación de los instrumentos de arco de los profesores de la Orquesta Sinfónica de Madrid y de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y frecuentemente es invitado para impartir conferencias, master classes y ponencias. Entre otros certámenes, han requerido su presencia los siguientes:
Otoño Musical Soriano, 1996, Soria, España.  -  Fundación Juan de Austria, 1999, Segovia, España. - Real Conservatorio Superior de Música (Cátedra de Violín y Cátedra de  violonchelo). 1999 y 2000, Madrid, España. - Universidad Pontificia de Salamanca, 2001,  España. - Indiana University - Bloomington, 2002, Indiana, USA. - Consorzio Liutai “Antonio Stradivari” di Cremona, 2005, Italia.  Mondomusica Fiere, 2009, Cremona, Italia.  -   Violinmaking Summer Workshop 2008, Oberlin, Cleveland, USA.

A partir del año 1985,  José María Lozano desarrolla un profundo trabajo de investigación, basado en la acústica de la madera, el estudio y análisis de imprimaciones, barnices  y materias colorantes y pigmentarias de los instrumentos de la escuela clásica italiana. Desde 1994  hasta 2005, colabora con el Doctor en Ciencias Químicas Román Martínez Gayol en el desarrollo de un biotratamiento específico de estabilización y envejecimiento acelerado de la madera. Este tratamiento ha sido contrastado con excelentes resultados por el Consejo Superior de  Investigaciones Científicas en el Instituto Superior Nacional de Física “López  Quevedo”. Después de varios años de estudio e investigación, desarrolla un proceso de coloración externa para la madera que potencia positivamente sus cualidades acústicas. Dicho proceso es conocido como “Italian Golden Ground” de OLD WOOD y, en la actualidad, es utilizado con éxito por muchos Lutiers de todo el mundo.

En 2000 funda la empresa OLD WOOD. Colours & Varnishes. SL., referente  mundial  en su   género  y en  la que ha podido comercializar parte de sus investigaciones  con  excelente  aceptación   mundial.  En el  año  2002,  publica en Internet un sistema  de  barnizado  conocido como “1700  System”, en línea  con  el  sistema  de   recubrimiento multicapas de la escuela cremonesa. Diversas publicaciones realizadas durante estos cuatro últimos años en USA, Francia y Alemania avalan esta técnica. A partir  del  año  2001,  con  su  presencia  en  Cremona,  José María Lozano  viene   influyendo  notablemente  en  la  recuperación  de  los recubrimientos clásicos italianos dentro del ámbito de la lutería.

José María Lozano participa como asesor en tratamientos para la madera, barnices y colores vegetales, para la empresa  norteamericana  Howard Core en el Violin  Society of America Congress of Portland, de Oregon (USA) y para la empresa italiana Virgoletti & Sakamoto  en la Feria Internacional de Instrumentos Musicales, Guangzhou 2006 (China). Desde el año 2001 a 2011 asiste como expositor a Mondomusica Fiere, de  Cremona, representando a la empresa OLD WOOD y asesorando a maestros lutiers de todo el mundo.
Entre sus clientes figuran los principales solistas de las más importantes orquestas españolas. El tiempo libre del que dispone lo dedica al laboratorio, al estudio, la investigación, la alquimia, al desarrollo de pequeñas herramientas de taller  y  a la construcción de pipas de fumar de Brezo para uso personal.
En la actualidad, desarrolla la actividad de lutier en Madrid.


ENTREVISTA
                                                                             
José Mª. terminando una cabeza de violonchelo.  

José Mª, muchas gracias por acceder a mi petición de hacerte una entrevista y, yo siempre uso la palabra luthier, con la h. pero en tu web veo "lutier" así, a secas, supongo que es un término correcto escribirlo sin la h.

Gracias a ti Ana por brindarme la oportunidad de expresarme en este meritorio y maravilloso blog tan “español”.La palabra “luthier” tiene su origen en la francesa “luth” que es la equivalente a laúd y, a modo de sarcasmo, como nuestro idioma es pobre en sinónimos, con cierto pesar hemos asimilado la palabra francesa a nuestro vocabulario. En Italia, bien orgullosos, los constructores de violines se definen en singular como “liutaio” (del “liuto”) pero no así nos sentimos cuando en nuestro español deberíamos decir “laudero”. Será que esta palabra carece de entidad y viste más decir, pomposamente, “luthier”. Imagínate si nos definiéramos como “violeros”. ¿Hasta donde llegaría la broma?. En líneas generales así somos los españoles, parece que nos avergonzamos de nuestros ancestros y cualquier “cosa” de allende nuestras fronteras es más valiosa. Esto sucede en la música y en casi todas las facetas de nuestra cultura. Parece que hemos convertido el papanatismo en nuestra premisa fundamental: “Cualquier cosa de afuera es mejor que la de casa”. Resumiendo. Algunos periodistas  y escritores con la cabeza sobre los pies han suprimido la hache porque en español no tiene sentido cuando va situada a continuación de otra consonante. Creo que iremos, poco a poco, españolizando (que no castellanizando) este término tan francés que ahora se aplica genéricamente al laudero, guitarrero, y gaitero entre otros.

Supongamos que estoy dando un paseo y entro en tu taller en Madrid, ¿qué me encuentro?. 


Vista parcial del taller

Un lugar tranquilo, acogedor, íntimo y luminoso que está situado en el Viso, al lado del  Auditorio Nacional  y en donde paso unas doce horas diarias; un espacio limpio y organizado en el que, de lunes a viernes,  atiendo a mis clientes entre violines maderas y barnices.

Compositor y cantante, músico de jazz en escenarios (que yo he visto fotos), diseñador de ropa, constructor de pipas, restaurador de instrumentos, lutier, profesor, psicólogo... ¡qué cantidad de profesiones!. Supongo que eres hiperactivo y además muy creativo.

De pequeño, juguete que caía en mis manos, juguete que destripaba. Con siete años desmontaba completamente mi bicicleta y la volvía a montar. Siempre estaba maquinando algo nuevo. Recuerdo que con ocho años intenté fundir una piedra de plomo (galena) en el fuego de la cocina; la frustración fue tan grande que decidí fabricar pólvora y  así día tras día he seguido hasta hoy, buscando en la biblioteca de la vida cualquier proyecto interesante que me mantenga ilusionado. En aquella época no estaba definida la hiperactividad como la entendemos en la actualidad y a esos niños se les definía como “niños de mal asiento”. La necesidad de aprender, la curiosidad; no sé muy bien la razón, me han llevado a lo que soy hoy. 

He pasado por un sin fin de experiencias y me arrepiento de algunas y de haber estudiado cosas que me quitaron tiempo para aprender otras que hoy considero indispensables para mí.

¿Cómo, con qué instrumento te inicias en el mundo de la música?.

Guiado por mi madre, desde niño practicaba la pintura y más adelante comencé a escribir sobre mis experiencias. Cuando había plasmado sobre el papel todas las palabras que era capaz de sacar de mi cabeza, me sentía vacío porque necesitaba llenar esas frases con música. Así comencé a estudiar la guitarra. Pero mentiría si no dijera que también fue gracias a un disco de Bob Dylan (The Freewheelin’) y a las obras de Hermann Hesse que cayeron en mis manos cuando era adolescente.

En concreto ya como lutier ¿desde cuándo?.

En el año 85, cansado por la dinámica que había tomado mi actividad publicitaria, decidí entrar en el mundo de los violines buscando la tranquilidad que había perdido. Necesitaba un trabajo más creativo y lo encontré.

Una curiosidad, ¿usas la psicología para saber cómo o qué tienes que construirle a alguien que te pide un violín, por ejemplo?. O eso es algo que se desarrolla más bien con el tiempo y el conocimiento del profesional músico.

Tal y como yo la entiendo, la sicología se adquiere y desarrolla con el tiempo y, por desgracia, cuando he aplicado este tipo de sicología empírica, me he equivocado con frecuencia. Si alguien me dice que utiliza con éxito  la sicología académica con sus clientes, no le voy a creer porque para ello hay que pasar baterías de test y otros tipos de técnicas analíticas que necesitan mucho tiempo de aplicación e interpretación. En mi opinión, la experiencia y el “sexto sentido” son la sicología de la vida y para construirle a un músico un instrumento o hacer una restauración en la que se puede ver involucrado el sonido, intento hablar mucho con él para percibir, en la medida de lo posible, su sensibilidad, su talento y su formación.

¿Hay que ser obligatoriamente músico para ser lutier?.

No creo que sea necesario, pero ayuda a la hora de comprender la técnica, el sonido y el balance corporal del músico. En mi caso, no sé tocar ningún instrumento de arco pero me valgo de multitud de variables que, en la medida de lo posible, utilizo como herramientas preciosas para evaluar, modificar y conjuntar de forma óptima la calidad tímbrica, el volumen, la proyección y la facilidad de ejecución de los instrumentos.
8. Parece una profesión muy difícil, sacarle el mejor sonido a unos trozos de madera (perdón por la expresión), de una madera concreta, encajados de una forma determinada, una profesión un poco romántica e incluso un poco misteriosa, como de una película tipo "El violín rojo", ¿qué hay que saber para ser un buen lutier?. La técnica para hacerlo, la parte física, se estudia pero ¿hay algo más, algo intuitivo, para crear un gran instrumento y para ese músico en concreto?.


                                      
                                                   
Tallando una tapa armónica. 

En lo que respecta al campo meramente mecánico (cepillar, tallar, ensamblar, etc.), es fácil si se plantea como un “oficio artesanal” ya que un 60% de la población dispone de la suficiente capacidad manual para desarrollar este tipo de trabajo. La complejidad aflora cuando elegimos la otra vertiente, la del “oficio artístico”. Un artista es un individuo especial y por ello diferente del resto. Por ejemplo, un músico de nivel medio puede disponer de una muy buena técnica de ejecución y se le calificará como un buen profesional; pero si tenemos la fortuna de escuchar a un artista apreciaremos que con una técnica similar es capaz de ofrecerte en su interpretación todo el romanticismo, el misterio, el dolor, la alegría, la tristeza, etc. Si le preguntamos como puede hacerlo así, él no tendrá palabras para argumentar. Eso es arte y el arte no tiene palabras concretas. Del mismo modo esto es equiparable al campo de la lutería artística. Yo he conocido músicos que habían desahuciado un instrumento por que su sonido se había desvanecido y, después de una restauración, cuando lo han vuelto a tocar, les he visto llorar de emoción. Luego me preguntaban cómo lo había hecho. Yo tampoco tenía palabras para argumentar.



El violinista Vicente Cueva, Director y Concertino de la Orquesta de Cámara de España y miembro del Habemus Quartet, tocando un violín creado por José Mª. Lozano

Para ser un buen lutier, añadiría que hay que ser disciplinado, limpio, decidido,  ordenado, estudioso, trabajador, tener talento,  amar la música, la madera, las herramientas, los colores y los barnices, tener oído crítico, capacidad de observación y concentración. Estos son algunos de los requisitos que se necesitan y además incluiría, tener conocimientos de química, música, matemáticas, física y otras disciplinas relacionadas con las humanidades. Si tienes dotes artísticas y “don de gentes”, pues…, el propio Stradivari se tiraría de los pelos.

Si un músico me pide un instrumento con características específicamente diseñadas para él, le diría que no me siento capacitado para hacerlo a su medida. El sonido se puede analizar en todos sus parámetros pero la calidad tímbrica es subjetiva de ser evaluada correctamente. Es como un aroma o un color, te gusta o no. 

Uno puede utilizar los mejores materiales para hacer un violín y el resultado final puede no ser del agrado de un músico determinado. Lo único que puedo ofrecer, es mi impronta artística, mi sonido y la calidad tímbrica que define a mis instrumentos.

San Francisco, Italia, también en Madrid, una intensa formación la tuya, ¿después de qué profesor o en qué momento te diste cuenta de que ya estabas preparado para tu complicada labor de crear (me niego a usar la palabra fabricar porque creo que no se ajusta en absoluto) instrumentos maravillosos para grandes intérpretes?.

Comencé a hacer los primeros violines cuando inicié mi actividad como lutier. Los seis primeros fueron un gran fracaso y no cumplían con mis expectativas. Con los años fui aprendiendo de los instrumentos que restauraba, y sobre todo, del hecho de escuchar a músicos con muy diferentes técnicas y sonidos. Los músicos son la escuela de la vida para desarrollar mi trabajo, sin ellos nada tendría sentido. Imagina un compositor que escribe y nadie le puede escuchar (bueno, se dan casos, pero por otros motivos). El punto de inflexión en mi carrera fue cuando conocí al Maestro Pier Angelo Balzarini en Cremona. Mi gran amigo, maestro y hermano, me enseñó en muy poco tiempo su depurada técnica constructiva y hoy puedo decir, lleno de orgullo, que sin su arte y humanidad, yo nunca hubiera hecho un instrumento de concierto.

Violines, chelos, guitarras ¿hay alguna preferencia por uno u otro instrumento?.

La guitarra es la niña de mis ojos, ella me despertó un universo de sonidos, matices y sensaciones. En el mundo de los instrumentos de arco, el violonchelo me pone la piel de gallina y me transporta a otra dimensión, pero el violín es impresionante en todo su concepto, pequeñito y diabólicamente complejo y rico. 

La viola, ¡qué instrumento!, me puede hipnotizar con serenidad y hacer confundir los sentidos. En resumidas cuentas, amo la música y todos los instrumentos que pueden hacer sonar la buena música.

Viene un intérprete y te encarga un instrumento, ¿qué es lo siguiente?¿haces un estudio de su personalidad o... ?. lo que quiero saber es cómo creas a partir de nada un violín o un chelo para alguien en concreto, me parece tan difícil.
                                                                                          





Violín de J. Mª. Lozano basado en la forma PG de Antonio Stradivari.

Soy incapaz de hacer un instrumento a medida, para que voy a decir lo contrario. Si algo me influye en la construcción, es la personalidad del músico, su carácter, su sensibilidad, su arte. Esto me ayuda a intentar dar lo mejor de mí, a no equivocarme en la elección del modelo, en la selección de las maderas, en la talla de las bóvedas y sus espesores, en los tratamientos ancestrales de la madera y en la aplicación de los colores y barnices que yo mismo formulo.

¿Tienes algún instrumento preferido, alguno en especial del que te sientas muy orgulloso o alguna línea de instrumentos que te han salido especialmente increíbles?.

Cada instrumento que he construido, forma parte de mi. En él se me ha ido parte de mi vida, de mis ojos…, son como mis hijos, pero no sabría decir a quien quiero más. En lo referente a la línea de violas y chelos  que he construido con Chopo Lombardo y Sauce rojo de la Pianura Padana, me siento especialmente satisfecho por su calidad tímbrica, volumen y facilidad de respuesta. Sigo aprendiendo y estudiando todos los días para hacer mi trabajo más completo y poder dar mayor apoyo profesional al músico que requiera mis servicios. Esta es una profesión tan compleja y difícil que todos los esfuerzos de  una vida de aprendizaje se convierten en solo unos segundos de luz.

¿Dónde se pone la marca del creador?. Es decir, tienes un logo como lutier, ¿dónde lo pones?


Sello a fuego sobre el botón de un chelo antes de barnizar.
                                   
Tengo un sello a fuego que diseñé hace muchos años con mis iniciales  y “el oso y el madroño” situados en el interior de dos círculos irregulares. Aunque yo soy muy gallego, este sello es un homenaje a la ciudad de Madrid y lo suelo poner por dentro, en el centro del fondo de mis instrumentos. También tengo otros sellos que solo llevan escrito mi nombre y que grabo en posiciones diferentes del interior como la tapa armónica, el fondo, los tacos y a veces en el interior de la caja del clavijero.

Cuando leí en la web la palabra "alquimia", me pareció un término muy antiguo y algo desconocido, misterioso, después ya me he ido dando cuenta de lo importantes que son las mezclas de sustancias en "laboratorio", barnices, etc. ¿Es todo tan artesano como parece?.

La alquimia se entiende como la transmutación de la materia, una protociencia que es la antesala de la química. Parece ser que los árabes la introdujeron en la península y que desde aquí se difundió por toda Europa. Pero la alquimia va mucho más allá de la mezcla de elementos y de la obtención del oro ya que tiene otra parcela fundamental (la piedra filosofal) basada en el esoterismo, la metafísica, el existencialismo y otras disciplinas que desconozco. Este apartado es tan complejo que, incluso, un maestro experimentado en alquimia, puede que  al final de una vida muy larga aún no esté  preparado para entenderlo. Yo no tengo ninguna experiencia en este tipo de alquimia, pero mi buen amigo el Dr. Marcello Fumagalli, considerado el mayor alquimista dogmático de Italia, intentó que yo entendiera algo de esta parcela y me puso en antecedentes.

La alquimia que utilizo es la que está relacionada con los materiales tangibles. Estos elementos son transformados con o sin fuego por medio de álcalis, ácidos y otras sustancias reactivas; de esta manera obtengo colores, barnices y otros compuestos formulados en el renacimiento y en el barroco italiano. Es lo que se viene a llamar “química arcaica”.

En el campo de la lutería la realidad es otra bien distinta de lo que piensa la gente, ya que un porcentaje muy pequeño de lutieres con excelente formación son totalmente artesanos en todas las áreas. Hoy en día se suele utilizar con mucha frecuencia sistemas de copia o  duplicado  de instrumentos como el pantógrafo manual o el control numérico (CNN). Por desgracia  se dice que se vende artesanía o arte  y nada más lejos de la realidad. Solo son casos contados.

¿Has abierto una investigación?... para...

Siempre estoy buscando algo nuevo de algo antiguo: colores, barnices, técnicas de aplicación, resinas, aceites, bálsamos, tierras, minerales, gomas, trementinas y sus formulaciones. Para mí es un reto, algo divertido y excitante. Siguiendo esta línea de investigación y después de años de búsqueda, desemboqué en un camino que me llevó a obtener unos documentos lombardos de los siglos XVI, XVII y XVIII, de alto interés para la lutería y las artes en general. Me concedieron los derechos para su publicación y ahora, en colaboración con otros doctores, estoy inmerso en un proyecto para la publicación de un libro que creo que será un referente para el descubrimiento y la investigación de los materiales utilizados en la escuela cremonesa, desde los Amati hasta Storioni,  pasando por Stradivari , Bergonzi y los Guarneri. He intentado en España que algunos organismos se interesaran en este proyecto y, con mucha diplomacia, me han negado su ayuda. Pero parece que, después de intentarlo en mi país, un famoso museo en el extranjero quiere financiar este importante trabajo.

Veo la inmensa importancia de la elección de maderas. Si yo te fuera a encargar un violín, por ejemplo, ¿con qué criterio elegiríamos un tipo de madera u otro?, ¿una parte del instrumento es con una madera y otra con otro tipo de madera?. Pido perdón por mi ignorancia. Es apasionante. 

El músico es músico y no entiende de maderas, esto es normal. Si él selecciona la madera siempre elegirá la más llamativa pero nunca sabrá si es la correcta para un buen sonido. Los instrumentos de arco están construidos con las siguientes maderas: la tapa armónica en abeto rojo (para mí el mejor es el de los Dolomitas italiano), el fondo en arce (Balcanes y Cárpatos) pero existen otras alternativas para las violas, los chelos y los contrabajos, que son el chopo italiano, chopo cipresino, sauce rojo y el peral en limitadas ocasiones. El mango y las fajas también se hacen con arce, los tacos interiores y contrafajas  en sauce rojo, abeto rojo y con menos frecuencia tilo y chopo. La barra armónica y el alma deben ser de abeto rojo; el batidor se hace de ébano o granadillo así como los accesorios (clavijas, cordal, barbada, etc.) que también se utiliza boj, palisandro, pernambuco, palo de serpiente y otras maderas exóticas. 

Se utiliza el abeto y el arce por tradición y porque son maderas de resonancia y a pesar de que no son muy duras, soportan muy bien la tensión y la torsión. Hay instrumentos de Amati, Guarneri, Stradivari y otros que fueron construidos en chopo o sauce porque son maderas autóctonas y cuando la ciudad de Cremona era asediada por la peste o el enemigo, se mantenía cerrada la aduana cremonesa y no se podían introducir otras maderas del exterior.
                                                                      
                                                                                                    

  


 


Diferentes momentos de trabajo y su perrito Belton.

¿Hay algún tiempo medio, algún promedio para terminar un violín, un chelo o cada instrumento lleva tiempos distintos?. Pero igualmente, un violín, ¿cuánto te puede llevar crearlo?.

Cada instrumento lleva tiempos diferentes dependiendo de la técnica de construcción y del número de horas dedicadas a la terminación, al detalle, al barnizado y al ajuste del sonido. Hay lutieres que pueden hacer a mano un máximo de diez violines al año y otros que hacemos un máximo de cuatro. El precio del violín suele estar en función de la duración del trabajo, la calidad de los materiales utilizados, del sonido, etc. En mi caso, suelo dedicar casi cuatro meses a un violín o a una viola y un poco más a un chelo. Por otro lado, también hay afamados lutieres que venden más de treinta violines, otros sesenta y otros que superan la centena  de instrumentos al año. ¿Cómo puede ser?. Deben ser auténticos fenómenos de la naturaleza dotados de una gran infraestructura de producción. No se me ocurre otra respuesta más irónica.

Como siempre ocurre con la gente española de talento, tú eres más conocido fuera que dentro de España. ¿Qué pasa con los lutieres en España?, ¿de qué depende que los músicos compren o no aquí sus instrumentos y qué te gustaría decirles en ese sentido?.



Concierto didáctico con presentador, Fundación Juan March. Violín creado por José Mª. Lozano. 


Yo soy conocido fuera de España porque he impartido formación a más de cuarenta alumnos y porque he tenido una empresa de colores y barnices para lutieres y he tenido trato directo con muchos de ellos a los que les he explicado técnicas de aplicación  del barniz y de otras áreas de la lutería. He impartido conferencias y cursos (incluso en Cremona) para Maestros lutieres y, quizá, por esta razón sea más conocido. Pero lo más delicado de explicar es el porqué de la compra de instrumentos que no sean españoles. El músico se queja con razón de que se le abren las puertas a los extranjeros antes que a un músico español, pero ellos no sé si son conscientes de que a la hora de la verdad sus preferencias se inclinan, en la mayoría de los casos, por la elección de un lutier extranjero. Debe ser porque un español no debe tener mucho talento para hacer o para entender un violín. Tampoco se me ocurre otra respuesta más irónica.

Yo quiero regalar un violín, digamos que un buen violín, sin pasarme de precio, ¿qué me puedo encontrar y a qué precio?. Conozco a mucha gente que tiene problemas con su instrumento o padres a los que el niño les ha crecido y tienen que comprar uno, pero tampoco quieren uno "pasajero", sino que dure el mayor tiempo posible, ¿a partir de qué precio o estilo o creación se puede conseguir un buen instrumento duradero?. 

Prefiero no entrar en esta pregunta.

Si yo te encargara hoy un determinado instrumento ¿de qué plazos de entrega hablaríamos?, ¿hay un periodo de garantía para los instrumentos?.

Para un violín o una viola, el tiempo mínimo de entrega es de seis meses y para un violoncello entre ocho y diez.

Una vez que he entregado el instrumento, ofrezco un certificado de construcción. una garantía de dos años para posibles defectos de construcción, una revisión después de tres meses y otra anual.

¿Todavía impartes cursos de lutier?, no sé si impartes ahora en verano y si todavía hay tiempo para inscribirse.
                                                    
                     Viola de J.M. Lozano en chopo lombardo. 

Los cursos que organizo son privados y están diseñados para un máximo  de  dos lutieres. El trato es muy directo y el aprendizaje más rápido que cuando imparto un curso colectivo. Normalmente no tengo problemas de disponibilidad. En ellos se tratan todas las materias en las que se encuentra involucrada la construcción o restauración de un instrumento de arco. El lutier contacta conmigo, me especifica el área  o áreas en donde le interesa desarrollar su técnica y… a trabajar.

Una pregunta tonta, seguro que se ha intentado muchas veces. ¿Habría alguna forma ahora de copiar exactamente, con el mismo tipo de maderas, etc, uno de los grandes, de los instrumentos históricos como Stradivarius?.

Han habido y hay muy buenos copistas que han hecho verdaderas maravillas, pero pocos han conseguido igualar el sonido de un Stradivari o de uno de los  buenos clásicos. La elección de la madera es muy compleja ya que un lutier, para hacer una copia fidedigna de un instrumento en concreto, debería tener un gran almacén con miles de piezas antiguas y disponer de una técnica sublime de barnizado y aplicación de colores y pátinas además de ser un profundo conocedor del sonido.

José Mª., ¿Hay relevo en la profesión de lutier, en España?, es decir, por el número de alumnos o por los indicios que se tengan, ¿habrá lutieres próximamente en éste país o al ser algo tan trabajoso ya no hay relevo?.

Creo que sí, pero debemos tener un poco más de autoestima. Me explico. En España hay muchísimo talento, es algo que los españoles llevamos a flor de piel y se debería promocionar la formación para que el talento no se malogre y nos olvidemos de  tanto papanatismo. Si se invierte en nuestro producto, conseguiremos uno bueno y no tendremos que importarlo. Donde hay una voluntad, hay un camino y a buen entendedor…                                     

Muchas gracias José Mª., espero verte pronto en algún concierto y que, de alguna forma, cambie el criterio de los padres y los músicos españoles hacia el arte de la luteria (no se si se puede decir así) en España. 

Si, sí se puede decir así.

Mucha suerte en todos tus proyectos.


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